Devoción del 16 de abril

Arrepentimiento

―¿Acaso has comido del árbol que yo te mandé que no comieras? El hombre respondió: ―La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ―¿Qué es lo que has hecho? Ella respondió: ―La serpiente me engañó, y comí.

Génesis 11b-13

Hay algo muy interesante aquí. Dios hace esencialmente la misma pregunta tanto al hombre como a la mujer. Le está diciendo a cada uno de ellos: “Dime, ¿qué es lo que has hecho? De manera específica, definitiva y clara, ¿qué es lo que has hecho?”. Pero hay un exquisito toque de delicadeza y de gracia aquí que no deberíamos perdernos. No le hace la pregunta de la misma manera a Adán que a Eva. Al hombre le pregunta de manera directa y franca: “¿Acaso has comido del árbol que yo te mandé que no comieras?”. Pero a la mujer le pregunta de una manera mucho más suave y dulce.

Para mí es un consuelo darme cuenta de lo totalmente que entiende Dios a las mujeres, de manera que le hace la pregunta a ella de una forma más suave. Le dice: “Dime ahora, a tu propio modo, ¿qué es lo que has hecho?”. Es significativo que en las respuestas de ellos, tanto Adán como Eva se expresan de manera muy semejante. Cada uno echa la culpa a otro (a esto lo llamamos naturaleza humana, ya que esta es una respuesta muy extendida y universal), pero cuando llegan a su declaración final, los dos usan exactamente las mismas palabras: “y comí”.

Es a ese punto a donde Dios quiere llevarles. Eso es lo que la Biblia llama arrepentimiento. Es una declaración cándida de los hechos sin esfuerzo alguno ahora por evadirlas, por darles color o por revestirlas, por así decirlo de ninguna otra forma. Es una afirmación sencilla de los hechos a los cuales se ven ambos reducidos: “y comí”.

Fíjese usted cómo estas preguntas han seguido un curso planeado. Dios ha hecho que primeramente admitiesen: “No estamos donde deberíamos estar; eso es algo que sabemos. No deberíamos estar ocultos en el huerto. No deberíamos estar perdidos, y no debería hacer falta que nos hicieses una pregunta como esta: ‘¿Dónde estás?’”. Dios les hace ver que algo ha sucedido en el interior de ellos. Se han dado cuenta de que se encuentran donde se encuentran por causa de lo que son, y todo esto ha sucedido porque han desobedecido, han pecado, debido a que han comido el alimento prohibido. Dios les ha llevado con gracia y al mismo tiempo de manera infalible al lugar donde cada uno de ellos ha dicho a su propia manera: “Sí, Señor, he pecado; he comido”.

Es hasta ese punto a donde las personas pueden llegar en cuanto a corregir el mal. No pueden hacer más que eso, pero eso le permitió a Dios, de inmediato, la ocasión de actuar. Es aquí donde le provee a Él la única manera en la que puede actuar. Es aquí donde Él intenta constantemente llevarnos, porque es el único terreno sobre el cual puede actuar. Esto es algo que puede usted ver a lo largo de toda la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Cuando Dios está tratando con las personas, intenta llevarlas al punto de reconocer lo que está mal.

Esto es lo que Dios desea hacer con nosotros. Viene a nosotros en el momento en que hemos fracasado, en el momento en que nos hemos desviado, siendo culpables, sintiéndonos desnudos y perdidos, y de inmediato actúa para llevarnos al arrepentimiento. Nosotros malentendemos lo que Él está haciendo, pensando que nos está llevando delante de una especie de tribunal con el fin de corregirnos o castigarnos, pero no es así. Él está sencillamente intentando conseguir que nosotros nos enfrentemos con los hechos tal como son. Esto es lo que hace en este caso con Adán y Eva.

Gracias, Señor, por la manera en que Tú me llevas al lugar del arrepentimiento. Ayúdame a no ocultarme, sino a sacar mi pecado a la luz, para que pueda experimentar Tu gracia y Tu misericordia.

Aplicación a la vida

Al hacer Dios que nos arrepintamos, ¿somos conscientes de que Sus acciones están motivadas por Su gracia y Su misericordia? ¿Respondemos nosotros con evasivas, o con una confesión honesta?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

Dios obrando

Lea el mensaje de Ray