Devoción del 23 de septiembre

Los celos de Dios

Porque os celo con celo de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

2 Corintios 11:2

Tal vez la cualidad más viciosa y destructiva en el mundo hoy sean los celos. Ha sido llamado de manera muy apropiada “el monstruo de los ojos verdes”. Los celos son una emoción furiosa, fuerte y poderosa que se niega a tolerar un rival. Puede ser una motivación muy poderosa para emprender una acción agresiva. Es una de las causas más frecuentes de los hogares destrozados, de los corazones rotos y de los cuerpos destrozados en el mundo actualmente. Pero sorprendentemente, Dios declara en el libro de Éxodo: “Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso” (Éxodo 20:5). En todas las Escrituras se enfatizan los celos de Dios. Si los celos son algo tan malo, ¿por qué se siente Dios celoso? En este pasaje Pablo dice que siente “unos celos santos” por este pueblo. Sin duda eso indica que los celos pueden ser algo bueno o algo malo. Así que, cuando usted tiene celos de alguien, tiene usted que preguntarse a sí mismo: “¿Son mis celos algo justo o son algo falso?”. La diferencia está aquí: Los falsos celos son siempre egoístas y tienen que ver con sus propios sentimientos. Es algo posesivo, que desea controlar a otra persona. Por lo tanto, son con frecuencia dominantes y hasta crueles y tiránicos. Usurpan los derechos de otros, insistiendo en salirse con la suya. Es algo que se impone a otra persona, tanto si a esa persona le gusta como si no. Debido a que es algo tan vicioso en su crueldad y su tiranía, los celos son posiblemente la fuerza más destructora en el mundo en la actualidad.

Los verdaderos celos, por otro lado, como los que sintió Pablo en relación con los corintios, son algo que surge de una pasión profunda por el bienestar de otro. Hace que la persona se vuelva descuidada consigo misma y se manifiesta siempre por medio de la ternura y la consideración hacia otra persona. Es algo que no puede cesar nunca, como los celos tanto en el corazón de Dios como en el de Pablo. Este último compara sus celos a los de un padre que ha prometido a su hija a un novio joven. A lo largo de la historia los padres han tenido el privilegio de entregar a sus hijas en matrimonio, y esto se simboliza hoy cuando en una ceremonia matrimonial el padre camina por el pasillo con la novia. Todos los padres (hablo por experiencia) anhelan presentar a su hija, habiéndola criado en un hogar con amor y cuidado, como una virgen casta y encantadora al joven al que ella ama. Esta es una analogía un tanto sorprendente que usamos acerca de estos corintios, porque vimos en 1ª de Corintios 6 sus antecedentes impuros. Allí Pablo nos dice que algunos de ellos habían sido adúlteros, hombres inmorales, homosexuales, ladrones, borrachos, asaltantes y crueles. “Y eso erais algunos de vosotros” (1 Corintios 6:11a), dice. A pesar de ello, ahora dice: “He deseado presentarte como una virgen pura a Cristo”.

Señor, enséñame a ver la diferencia entre los celos santos y lo que es egoísta. Ayúdame a amar a otros con la misma fiera pasión con la que Tú me has amado a mí.

Aplicación a la vida

Dios se muestra apasionadamente celoso de Su propio pueblo. ¿Estamos siendo nosotros liberados de perjudicar nuestras relaciones sintiendo celos?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

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