Devoción del 16 de febrero

Buscando el amor

Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es trampas y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador queda en ella preso.

Eclesiastés 7:26

El versículo 26 es una revelación extraordinaria de lo que descubrió un hombre muy inteligente e ingenioso acerca de la vida. Es preciso que recordemos que Salomón está dejando sabiamente constancia de su propia experiencia.

Descubrió que se estaba dejando llevar por las seducciones sexuales. Muchos hombres o mujeres pueden hacerse eco lo que él está diciendo. Salomón buscó el amor y creyó poder encontrarlo en la relación con una mujer. Estuvo buscando lo que pudiera servirle de apoyo, de fortaleza, y algo que le permitiese sentir que la vida valía la pena vivirla, pero lo que encontró no fue otra cosa que un placer pasajero. Se encontró involucrado con una mujer que no le dio ni mucho menos lo que él estaba buscando, porque continuó sintiendo la misma soledad y vacío que había sentido con anterioridad.

Hace poco leí un artículo escrito por una mujer joven que hablaba en él acerca de cómo había buscado la respuesta a los anhelos de su vida en una relación tras otra con hombres. Dijo que se había despertado una mañana acostada en su cama con un hombre al que solo había conocido la noche anterior. Al mirar a este hombre que estaba durmiendo junto a ella, dijo que sintió la más intensa soledad que jamás había sentido. Entonces se dio cuenta de que su estilo de vida estaba complicando, en lugar de llenar, el vacío y la soledad que había sentido en su vida. A continuación habló acerca de cómo había encontrado una relación con Dios por medio del Señor Jesús, cómo se hizo cristiana, y dio testimonio acerca de la plenitud que encontró en esa relación. ¡Qué confirmación es su relato de lo que tenemos aquí en este pasaje!

El Buscador deja además constancia de manera muy honesta acerca de la manera de escapar: “El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador queda en ella preso” (v. 26b). Es preciso que recordemos que este es el hombre que tuvo setecientas mujeres y trescientas concubinas; es decir, tuvo relaciones con mil mujeres. Después de semejante experiencia, descubrió que nada le había producido satisfacción en cuanto a lo que su corazón anhelaba. Pero de lo que sí se dio cuenta fue de que la persona que teme a Dios, que entiende a Dios, cuyos ojos están abiertos y cuyo corazón aprende por medio de la Palabra de Dios, escaparía a esto.

Una de las lecciones más importantes que debemos aprender acerca de la vida es que el sexo aparte del matrimonio detiene el proceso mutuo de descubrimiento. Esto es algo que he visto suceder muchas veces en casos de parejas jóvenes que estaban evidentemente desarrollándose en el Señor, que estaban empezando a conocerse el uno al otro, a amarse mutuamente, a descubrir las cosas que les gustaban y las que no, y de repente la relación se volvió amarga, creándose una situación extraña, empezando a salirles las cosas mal, dando pie a las peleas y las discusiones. Invariablemente lo que sucedió fue que cedieron a sus tentaciones, eliminando todo intento por descubrir quién era el otro.

Señor, Tú sabes lo fácil que me resulta buscar el amor en todos los lugares equivocados. Enséñame a prestar atención a Tus advertencias y a mantener mi corazón puro.

Aplicación a la vida

La industria de pornografía en Internet, por valor de un billón de dólares, es una trampa para muchos actualmente. Totalmente falta de cualquier relación; hace que la persona se aparte de la única relación que verdaderamente satisface.

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

¿Quién dijo que la vida era justa?

Lea el mensaje de Ray