Devoción del 14 de febrero

¿Quién está a cargo?

En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro.

Eclesiastés 7:14

Tanto la prosperidad como la adversidad proceden de la mano de Dios; el corazón sabio del Padre se las ha dado a usted. Según las palabras del himno:

Oh mi Dios, yo encuentro cada día
Tu poder en todo sinsabor;
Por la fe en tu sabiduría
Libre soy de pena y temor.

Dios hace que pasemos por todos los acontecimientos, según declara el Buscador. Por lo tanto, es preciso que aprendamos a aceptar y a entender que Dios ha escogido estas experiencias para nosotros por amor y sabiduría. Estas tienen un propósito especial. Dios ha diseñado la vida para que esté llena de lo inesperado de modo que nosotros seamos conscientes de que no controlamos el futuro.

Nosotros no somos los encargados de la vida. La gran y sutil mentira de Satanás con la que nos enfrentamos mil veces al día es que nosotros somos dioses, que somos responsables de lo que sucede, que podemos planear, podemos dirigir y podemos controlar. Porque dentro de esa libertad de la voluntad que nos ha concedido Dios da la impresión de que hay una cierta verdad transmitida por esta idea, de modo que creemos fácilmente el resto, es decir, que a la postre somos nosotros los que tenemos el control de todo lo que sucede. Pero la lección de las Escrituras, que se expresa una y otra vez, es que eso no es verdad; es Dios el que tiene el control, y lo que Él permite que nos suceda tiene siempre el propósito de ser para nuestro beneficio. Esta es la clara enseñanza de las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. A pesar de que la adversidad pueda tener aspectos dolorosos, debemos entender que procede de un Dios de amor y por ello sentirnos agradecidos. Un poeta desconocido ha escrito:

Cuando Dios desea instruir a un hombre,
y al mismo tiempo encantar al hombre,
le conceder habilidades;
cuando Dios desea moldear al hombre
para que represente el papel más noble,
y cuando Él desea con todo Su corazón
crear a un hombre tan grande e intrépido
que el mundo entero se quedara asombrado,
observe usted sus métodos,
sus maneras de hacer las cosas:

De la manera tan implacable que perfecciona
a la persona que elige de manera real;
cómo le golpea y le hace doler
con golpes poderosos, convirtiendo al hombre,
haciéndole pasar por pruebas para que como el barro
se convierta en lo que solo Dios entiende.

Mientras su torturado corazón clama
y eleva manos implorantes hacia el cielo,
teniendo que inclinarse sin jamás romperse,
Dios se hace responsable del proceso
y lo hace para el bien del hombre.
La manera en que Él escoge
a quién desea y con cada propósito le funde,
y por medio de cada acto
le induce a probar su esplendor.
Dios sabe lo que está haciendo.

Padre, veo que las cosas proceden de Tu mano. Te doy gracias porque puedo confiar en que incluso cuando me siento golpeado y dolorido, Tú me estás dando forma para convertirme en una vasija de belleza y de honor.

Aplicación a la vida

La vida está llena de adversidades. ¿Hace eso que nos sintamos ansiosos o atemorizados? ¿Hemos descubierto y confiado en la sabiduría y el amor de Dios, o intentamos controlar nuestro futuro?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

Las cosas no son lo que parecen

Lea el mensaje de Ray