Devoción del 20 de marzo

Confianza peligrosa

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Filipenses 3:7

¿Cuál era la base de la confianza de Pablo de que podría lograr su misión? Él podía tener confianza en cuatro cosas: su linaje, su ortodoxia, su actividad y su moralidad. Pero es importante ver cuándo fue que Pablo cambió su opinión sobre estos asuntos. La mayoría de los comentadores sugieren que el cambio ocurrió en el polvo del camino a Damasco, cuando fue convertido en ese notable encuentro con Jesucristo. No creo que eso sea cierto. De hecho sólo uno de esos valores fue cambiado en ese momento.

Cuando Saulo de Tarso, el perseguidor, cegado por la luz, fue llevado cautivo a Damasco, la única área de orgullo mencionada aquí que había renunciado era su persecución de la iglesia. E inmediatamente se ocupó en otra dirección y sustituyó otra forma de actividad en la que tomó gran orgullo. Creo que podemos decir con toda seguridad que durante por lo menos cinco a diez años después de su conversión, Pablo tenía tanta confianza en la carne como antes de la conversión. Su vida, por tanto, era tan estéril e inefectiva como cuando era Saulo de Tarso y perseguía a la iglesia, con una excepción: fue nacido de nuevo, y el Espíritu Santo le estaba enseñando lo que necesitaba para convertirse en un ministro efectivo para Jesucristo.

Pablo mismo nos dice cuándo fue que empezó a aprender la lección. En 2ª de Corintios 11, en respuesta a las demandas de estos corintios carnales, se gloría en su actividad, como lo estaban haciendo ellos. Él dice, en el versículo 30: “Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad”. Dice: “En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas puso guardias en la ciudad de los damascenos para apresarme; y fui descolgado en un canasto desde una ventana del muro, y escapé de sus manos” (2 Corintios 11:22-23).

De todas las cosas que Pablo podía relatar, todos los triunfos y crisis, lo que recordaba más que ninguna otra cosa fue cuando fue descolgado en un canasto desde una ventana del muro. ¿Por qué? Síguele la pista a las circunstancias en el libro de los Hechos. Suena como que cuando Pablo fue convertido se quedó en Damasco y comenzó a predicar en las sinagogas inmediatamente. Pero Pablo mismo nos dice en la carta a los Gálatas que algo se interpuso, de modo que inmediatamente después de su conversión se fue a Arabia y pasó tres años allí. Sin duda repasó todos aquellos pasajes del Antiguo Testamento que anteriormente había leído con ojos cegados, y vio a Jesucristo en cada página. Debió de entrar en su corazón un deseo profundamente arraigado, dándose cuenta de que era un hebreo de hebreos. Comenzó a pensar que era el recipiente elegido de Dios para alcanzar a Israel para Dios. En esa confianza, volvió a la ciudad de Damasco, y leemos que volvió a las sinagogas demostrando desde las Escrituras que Jesús era el Cristo.

En vez de abrumarles, encontró una resistencia de duro corazón desarrollándose en contra de él, hasta que se convirtió en actual odio. Finalmente aprendió que había una conspiración en contra de su vida, y lo único que le quedó fue ser llevado por los discípulos, como un criminal común, en medio de la noche, y descolgado en un canasto desde una ventana del muro, para que se pudiera ir a cualquier sitio y buscar seguridad. Te puedes imaginar lo que había en su corazón. Y se fue de la ciudad de Damasco derrotado, desalentado, y con todos sus sueños colapsados alrededor de su cabeza.

Esta fue una de las muchas experiencias donde Pablo aprendió que todo su trasfondo, entrenamiento y educación, su linaje y moralidad y actividades no añadían nada al propósito de Dios en él. Fue traído al sitio donde podía escribir: “cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo”.

Este es el gran secreto de la vida de un cristiano. No puedes confiar en la carne y en Cristo. Es una cosa o la otra. Si crees que más educación y más oración, o más esfuerzo o más fervor, o más estudio de la Biblia, o más de cualquier otra cosa te va a hacer mejor sirviente de Dios, estás poniendo confianza en la carne. No, Cristo es todo lo que necesitas. Él puede suplir toda necesidad. Él puede enfrentarse con cualquier falta y cada situación. ¡Ahora créetelo! ¡Cuéntalo como verdad! Él probablemente te llevará a estudiar más, orar más, a trabajar duro, a aprender más, pero sabrás que estos sólo son instrumentos mediante los cuales el poder de Su vida puede fluir. Cuando Pablo pudo salir de sí mismo, pudo entrar a la plenitud de Cristo. ¿Has aprendido eso?

Padre, sea que estas palabras sean más que palabras para mí, que pueda percatar este brillante secreto del corazón del apóstol, que efectivamente vea que has proveído otra manera por la cual se puede vivir la vida: no en mi propia fuerza, no en ninguna confianza en lo más mínimo en lo que yo hago, pero en quien Tú eres.

Aplicación a la vida

¿Valoramos nuestra valía por nuestras posesiones y/o logros? ¿Estamos tan envueltos en el síndrome del esfuerzo propio y la derrota propia? ¿No es tiempo de cortar por lo sano y elegir el valor supremo de nuestra unión con Cristo?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

Dangerous Confidence

Lea el mensaje de Ray