Devoción del 22 de marzo

Conociéndole a Él

Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte.

Filipenses 3:10

Pablo dice que está bastante listo para renunciar a los usuales símbolos de status del cristiano para tener en cambio el conocimiento y la amistad de Jesucristo. Este no es un tema académico. Este no es un curso en cristología o sobre la persona de Cristo. Esto es el no saber SOBRE Cristo. Esto es conocerle a ÉL. Como dice Paul Rees: “El saber sobre una cosa tiene valor; el saber tiene vitalidad”. Este conocimiento sobre el que habla el apóstol no es simplemente un contacto casual de vez en cuando. No es así como llegas a conocer a tus amigos. Los amigos que mejor conoces son con los que has pasado más tiempo, o al menos con los que has tenido profundas experiencias. Este conocimiento de Cristo viene por continuas experiencias compartidas. Viene por ambos, Jesús y yo, viviendo nuestras vidas juntos, momento a momento compartiendo experiencias. Viene por el mirar fijamente a la cara de Jesucristo como aparece en las páginas de las Escrituras. Viene al permitir que cada circunstancia nos haga apoyarnos en Su vida adecuada, no escondiendo nada de Sus ojos; al traer cada amistad y cada lealtad a Su mirada para que Él las apruebe o no; al andar todos los días contando con que Él estará con nosotros. Ese es el secreto de un ministerio próspero.

Eso es exactamente lo que Pablo dice que viene de conocer a Cristo. Primero hay “el poder de Su resurrección”. Es un Señor resurrecto que vive en nosotros, y tenemos ese poder que es capaz de hacer en nosotros “más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ephesians 3:20b). Este es el poder de la resurrección de Cristo. Es poder que es perfectamente adecuado para cada circunstancia. ¡Es actuando confiadamente con plena seguridad que Él está actuando simultáneamente con nosotros, y ese poder resurrecto es nuestro!

La segunda cosa que surge de este conocimiento de Cristo es el “participar de sus padecimientos”. La cosa notable sobre los padecimientos de Cristo es que siempre son para otra persona, nunca para uno mismo. Esta es la compasión que todos deseamos sinceramente. No viene por intentarlo; viene por conocerle, por simplemente entrar en lo que Él es para ti. Eso te hace compasivo. Esta es la razón primaria por la que los cristianos sufren. No tanto para ti, sino para otros. ¿Alguna vez has notado cómo, cuando un cristiano se pone desesperadamente enfermo y se lo toma como una oportunidad para manifestar la gracia de Cristo, ese cristiano se convierte en el centro de victoria, esperanza y bendición a todos aquellos que le visitan?

Entonces, la última cosa es “llegar a ser semejante a él en su muerte”. ¿Qué significa eso? La muerte de Jesucristo fue el final de la vieja vida del pecado y gratificación propia. Sabemos que no había ningún pecado ni gratificación propia en Su propia vida, pero en aquella cruz fue hecho todo lo que nosotros somos, pecador y egoísta, y entonces lo puso a muerte. La cruz fue el final de eso. Eso es libertad, porque por la primera vez, si aceptamos que esto es verdad, somos libertados de nuestro egoísmo, de querer buscar lo fácil, de buscar los lujos. Somos libres de ser verdaderos hombres y verdaderas mujeres, sin desorden. Desencadenados, rescatados, sin que ya no estemos constantemente preocupados de lo que nos ocurra a nosotros mismos, pero sólo preocupados sobre lo que le pasa a Cristo.

¡Qué ministerio es este! ¡Qué ministerio tan maravilloso tenía el apóstol Pablo entre la gente! Sin embargo es libremente ofrecido a cada creyente en Cristo. Debo recalcar que esto no se consigue por intentarlo, en apuros, esforzándose. Viene como consecuencia de conocer a Cristo.

Gracias por el júbilo de simplemente conocerte, Señor. Oro para que pueda conocer el poder de Tu resurrección y la participación en Tus padecimientos, siendo conformado a Tu muerte.

Aplicación a la vida

¿Queremos saber que Cristo meramente defina nuestra teología y refina nuestros puntos de vista doctrinales? ¿Nos estamos perdiendo la búsqueda que define nuestra vida al conocer a Cristo íntimamente? ¿Cómo podemos verdaderamente aprender a conocerle?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

Adequate Living

Lea el mensaje de Ray