Stained Glass Window of Christ with His Disciples

Devoción del 9 de julio

¿Traición o negación?

De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces.

Juan 13:38b

Judas traicionó a Jesús; Pedro negó a su Señor. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos hombres? ¿Cuál es la diferencia entre traicionar y negar?

Jesús mismo ya ha explicado esto. Dijo que Pedro ya había sido bañado y solo necesitaba lavarse los pies. Judas no se había bañado nunca y no le había abierto nunca su vida a Jesús. Pedro tenía los pies sucios, pero tenía un corazón limpio, mientras que Judas tenía un corazón malvado de incredulidad, aunque tal vez caminase exteriormente con una aparente moralidad, y esa es la clase de persona que traicionará a Jesús.

Lo que le faltaba a Pedro era entender el amor. Pedro creía amar a Jesús y así era, con toda la emoción humana de la que era capaz, pero no había aprendido aún cómo caminar según el amor de Cristo hacia él. No había aprendido todavía a descubrir su identidad, no mediante sus esfuerzos para intentar ser alguien en sí mismo, sino en que Jesús le aceptase a él. Ese es el secreto, y Jesús lo sabía. Pedro, con la máxima dedicación de su carne, con la consagración completa y con la sinceridad de su corazón, pudo decirle a Jesús: “Señor, sé a dónde vas; vas a la muerte, y yo pondré mi vida contigo”. Y Jesús entendía esto y le dijo: “Pedro, pero antes de que llegue la mañana, me negarás tres veces”.

Sin embargo, usted se acordará de que en Juan 21, cuando Jesús se reunió con Sus discípulos a la orilla de Galilea después de la resurrección, hizo una hoguera para ellos y colocó algunos pescados para que se cocinasen, y desayunaron juntos. Cuando acabaron de comer, Jesús le dijo a Pedro: ―Pedro, ¿me amas?

Y Pedro dijo: ―Señor, tú sabes que te quiero.

Volvió a decirle: ―Pedro, ¿me amas?

―Señor, tú sabes que te quiero.

Y una vez más: ―Pedro, ¿me amas?

Y Pedro le respondió: ―Señor, tú todo lo sabes; sabes que te quiero.

Y fue entonces cuando Jesús dijo: ―Pastorea mis ovejas ―y le hizo un encargo a este discípulo después de que aprendió lo que significaba realmente el amor. Cuando Pedro aprendió cómo aprovechar el amor disponible en Jesús, para ser fortalecido a fin de poder alcanzar con amor a otros, entonces fue cuando Jesús le envió con una comisión de alcance mundial a alimentar a las ovejas de Dios.

Juan nos deja con este relato para que nos ayude a darnos cuenta de que Jesús nos entiende a fondo y ve todo lo que sucede en nuestras vidas, y está dispuesto a impartirnos el gran secreto mediante el cual podemos cumplir esa exigencia imposible, es decir: renunciar, para poder recibir; perder, para poder ganar; dejarnos derrotar, a fin de levantarnos como el vencedor. Es cuando aprendemos a amar con el amor de Jesús y a depender de Él que “conocerán todos que sois mis discípulos” (v. 35).

Señor, enséñame a amar de esta manera. Yo me siento, como Pedro, inseguro, asustado, sabiendo lo débil que soy, sabiendo que mi amor humano no puede nunca soportar la presión y la prueba, pero sabiendo que Tú puedes decirme a mí, como se lo dijiste a Pedro: “No puedes seguirme ahora, pero después lo harás”.

Aplicación a la vida

¿Cómo entendemos nosotros el amor? ¿Dónde tiene su origen nuestro amor y, por lo tanto, de quién procede ese amor?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

The One Commandment

Lea el mensaje de Ray