Devoción diarias

Orando al Padre

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti, pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado". (Juan 17:1-3)

La verdadera oración del Señor en Juan 17:1-3 ha sido llamada el lugar santísimo del Nuevo Testamento. ¡Todo creyente en Jesucristo puede rezar esta oración! Fue diseñada para enseñarnos cómo orar.

  1:  ¿Por qué orar? Lucas 18:1-8
  2:  La verdadera oración Lucas 8:9-14
  3:  Cómo oró Jesús Lucas 11:1
  4:  Oración al Padre Lucas 11:2-4
  5:  Su nombre es santo Lucas 11:2-4
  6:  Un grito de esperanza Lucas 11:2-4
  7:  Orando por tu cuerpo Lucas 11:2-4
  8:  Perdonado y perdonando Lucas 11:2-4
  9:  La tentación no identificada Lucas 11:2-4
10: Pide, busca, llama a la puerta Lucas 11:5-13
11: Orando juntos Mateo 18:18-20
12: En mi nombre Juan 14:12-17
13: La hora ha llegado Juan 17:1-3
14: El precio de la desobediencia Juan 17:4-8
15: Cristo ora por ti Juan 17:9-19
16: La oración por la unidad Juan 17:20-26
17: El comienzo de la oración Génesis 3:8-13
18: El ancla de la oración Génesis 18:22-33
19: Inútil en la oración Génesis 32:9-32
20: Una oración pobre pero buena Números 11:4-34
21: La utilidad de la oración 1 Crónicas 4:9-10
22: La oración y la paz 1 Samuel 1:1-2:11
23: Orando en el verdadero templo 2 Crónicas 6:12-40
24: La humildad de la oración Daniel 9:1-23
25: Las relaciones de la oración Job 42:5-10
26: Los recursos de la oración 2 Crónicas 14:2 - 16:12
27: Las demoras de la oración Habacuc 1:1-3:19
28: Oración incesante Colosenses 1:9-14
29: Sabiendo la voluntad de Dios Colosenses 1:9-14
30: Qué pedir en oración Colosenses 1:9-14

Introducción a las devociones de junio

Este mes comenzamos una serie de devociones sobre el tema de la oración, tomando el desarrollo de esta serie de tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Nuestro método todavía va a ser uno de exposición ―entendiendo lo que cada pasaje dice― pero estará centrado alrededor del tema de la oración.

Hago esto porque siento un gran sentido de escasez en mi propia vida en cuanto a esto. Quiero entender más el ministerio, el poder y la necesidad de oración. Siento que esta escasez es un problema común entre la mayoría de los cristianos. ¿Cuántos de ustedes sienten que falta algo en su vida de oración?

La oración, básicamente, es una conversación con Dios. Siempre hay sólo dos personas representadas en verdadera oración, tú y Dios, y nadie más. Quizás haya otros presentes, como en este relato donde había dos personas y Dios. Puede que haya cientos de personas, pero la verdadera oración es siempre una conversación directamente entre un solo ser humano y Dios mismo. Hay muchos tipos de oración de los que podemos hablar y estaremos hablando a lo largo de estos estudios. Examinaremos la intercesión, el dar gracias, la suplicación y varias formas de petición, etc., pero fundamental a todas ellas es simplemente una conversación, un diálogo entre un individuo y Dios.

Esto es lo que Jesús tenía en mente en estas grandes enseñanzas sobre la oración en el sermón del monte. Dijo: “cuando ores…”; no dijo: “si oras”. Dio por hecho que en la vida cristiana va a haber oración. La oración, como lo dice un himno, es “el aliento nativo del cristiano”. No podemos vivir sin ello. Jesús dice: “Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:6). Jesús no está hablando literalmente en cuanto a dónde debes de orar, sino que está hablando metafóricamente, diciendo: “Cierra la puerta a cualquier otra cosa. Cuando ores, no dejes que ninguna otra cosa interfiera. No te involucres con pensar en otras cosas o personas, pero háblale sólo a Dios mismo”.

Encuentro interesante el escuchar a la gente orar. A veces puedes oír cosas asombrosas. Cuando escuchas puedes detectar a menudo que la gente no está pensando sobre Dios sino sobre la gente que está escuchando su oración. Conozco a un hombre maravilloso quien, cuando ora, casi invariablemente empezará dirigiendo su oración a Dios, pero entonces está tan consciente de la otra gente que le está escuchando que empieza a predicarles en oración. ¿Alguna vez has escuchado algo similar? Este hombre comenzará: “Nuestro Padre celestial, te doy las gracias porque podemos venir frente a Ti. Sabemos que Dios es un Dios que escucha la oración, y todos aquellos que vienen a Dios en oración serán bendecidos por Él”. Antes de que te hayas dado cuenta, ha empezado no a hablarle a Dios sino a aquellos presentes sobre Dios. Pero eso no es oración. La oración es una conversación, simple y directa, entre tú y Dios.