Devoción diarias

Hebreos: Todo sobre la fe

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios. (Hebreos 6:1)

Cuando aprendemos a depender de la obra de Dios en nosotros, aprendemos a estar perfectamente en paz y calma, sin alterarnos por las circunstancias, con confianza, poderosos, eficaces, haciendo las cosas por amor a Cristo. Esta es la fuente del descanso.

  1:  La Palabra final de Dios Hebreos 1:1-4
  2:  Él sustenta todas las cosas Hebreos 1:1-4
  3:  El poder para purificar Hebreos 1:3b-4
  4:  Un Hijo o un sirviente Hebreos 1:5-14
  5:  ¡Atender con diligencia! Hebreos 2:1-2
  6:  Restaurando dominio Hebreos 2:5-9
  7:  Perfecto por medio de las aflicciones Hebreos 2:10-18
  8:  La casa de Dios Hebreos 3:1-6
  9:  ¡Alarma, alarma! Hebreos 3:7-15
10: Viviendo en descanso Hebreos 4:1-13
11: El trono de la gracia Hebreos 4:14-16
12: Fuerza al punto de perder esperanza Hebreos 5:1-10
13: Desarrollo atrofiado Hebreos 5:11-14
14: ¿Concepción o nacimiento? Hebreos 6:1-12
15: El creer es ver Hebreos 6:13-20
16: Un mejor Sacerdote Hebreos 7:1-25
17: Sacerdote y Víctima Hebreos 7:26-28
18: La nueva constitución Hebreos 8:1-13
19: Una conciencia limpia Hebreos 9:1-14
20: La necesidad de la muerte Hebreos 9:15-22
21: Un sitio quemado Hebreos 9:23-28
22: ¿Qué es lo que Dios desea? Hebreos 10:1-18
23: Estimularnos unos a otros Hebreos 10:19-25
24: Viviendo por fe Hebreos 10:26-39
25: ¿Qué es la fe? Hebreos 11:1-7
26: Fe que anticipa y actúa Hebreos 11:8-39
27: Puestos los ojos en Jesús Hebreos 12:1-2
28: Una nueva forma de vivir Hebreos 12:3-17
29: Acercándonos al monte Sión Hebreos 12:18-29
30: Inconformidad Hebreos 13:1-19
31: El Dios de paz Hebreos 13:18-25

Introducción a las devociones de diciembre

Un grupo de cristianos estaba reunido en una casa discutiendo el estado del mundo. Comentaron sobre los temores, las tensiones, el sentido de futilidad que prevalece en tantos círculos estos días. Surgió la pregunta: “¿Qué podemos hacer sobre esto?”. Como cristianos, sabían la respuesta a los problemas del mundo, pero el problema era: “¿Cómo hacer que el mundo crea la respuesta?”. Entre ellos había un joven cristiano que estaba afligido por la discusión. Con una mirada de preocupación, dijo: “¿Por qué el mundo no cree lo que tenemos que decir?”. Entonces añadió: “Creo que es porque tantos cristianos no actúan como que ellos mismos se lo creen”. Entonces preguntó algo lógico, pero controvertido: “¿Cómo podemos hacer que los cristianos crean lo que creen?”.

Ese es el mismo tema del libro de los Hebreos: Cómo hacer que los cristianos crean. Esto es lo que el mundo está esperando ver y lo que la epístola fue escrita a efectuar. Está dirigida a un grupo de cristianos judíos que habían comenzado a distanciarse, a perder su fe. Habían perdido toda conciencia de la relevancia de su fe en los asuntos diarios de la vida. Habían comenzado a derivarse hacia el desempeño externo y formal de la religión, pero a perder la realidad interna. Las dudas estaban comenzando a entrar en sus corazones desde algunas de las filosofías humanísticas que abundaban en el mundo de su día, como abundan en nuestro mundo hoy en día. Algunos estaban a punto de abandonar su fe en Cristo, no porque estuvieran atraídos de nuevo por el ritual y la ceremonia judía, sino a causa de la persecución y la presión. Sentían que no valía la pena, que estaban perdiendo demasiado, que era posible que hubieran sido engañados y que el mensaje de Cristo no fuera verdad al final.

Nadie sabe exactamente donde vivían estos cristianos. Algunos sienten que esta carta fue escrita a los cristianos hebreos viviendo en la ciudad de Roma. Otros creen que fue escrita a los creyentes en Jerusalén. Esa es mi convicción personal. Si alguien deseaba influenciar el mundo de los judíos cristianos, ciertamente ese sería el lugar para comenzar.

Nadie sabe de cierto quién escribió la carta tampoco. En una versión dice: “La Epístola de Pablo el Apóstol a los Hebreos”. Era una broma favorita en el seminario preguntar: “¿Quién escribió la epístola de Pablo a los hebreos?”. Nadie lo sabe de cierto. Si lees esta carta en inglés estás casi seguro que fue Pablo el que la escribió, ya que tantos pensamientos son obviamente paulinos. Pero si la lees en griego estás igualmente cierto que Pablo no la escribió, ya que el lenguaje utilizado es distinto al de las otras cartas de Pablo. Ha habido muchas suposiciones a lo largo de los siglos, incluso Lucas, Silas, Pedro, Apolos, Bernabé, y hasta Aquila y Priscila. Algunos han sentido que Priscila la escribió; si es así, esta sería la primera carta del Nuevo Testamento escrita por una mujer. Es mi propia convicción que Pablo la escribió en hebreo mientras estaba en prisión en esos dos años en Cesarea después de su visita a Jerusalén, y que fue traducida por Lucas al griego, y esa es la copia que nos ha llegado a nosotros hoy.

Fuera quien fuera el escritor, vio una cosa claramente: que Jesucristo es la respuesta a cada necesidad humana. Ningún libro del Nuevo Testamento se enfoca sobre Cristo como el libro de Hebreos. Es la presentación más clara y sistemática de la disponibilidad y la suficiencia de Jesucristo en toda la Biblia. Presenta el cristianismo como la religión perfecta y final, simplemente porque la incomparable Persona y obra de Jesucristo permite a los hombres un libre e ilimitado acceso a Dios. En cada edad esa ha sido la desesperada necesidad del hombre.