Devoción del 12 de julio

Ánimo del Señor

Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: «No temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad».

Hechos 18:9-10

Lo que el Señor dijo literalmente cuando se apareció a Pablo en esta visión de noche fue: “Deja de temer, pero continúa hablando”. Esto revela que Pablo de hecho estaba temiendo. Podemos entender que estuviera temeroso, ya que se estaba desarrollando un modelo muy familiar. Lo había visto muchas veces en el pasado. Había venido a la sinagoga y hablado a los judíos. Habían rechazado su mensaje. Se volvió a los gentiles, y hubo una respuesta inmediata, una inundación de personas entrando. Esto suscitó la ira y la hostilidad de los judíos, y supo que el siguiente paso sería un problema.

¿No es eso bellamente descriptivo de la humanidad de este hombre? A veces pensamos de Pablo como un hombre valiente, tan intrépido; sin embargo, sufría como lo hacemos nosotros de aprensiones, presentimientos y temores. De hecho en una carta a estos mismos corintios lo confiesa. En 1ª de Corintios 2 dice: “Cuando fui a vosotros… estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor” (1 Corintios 2:1a, 3). Tenía mucho temor de lo que le ocurriría ahí.

La razón era que la ciudad estaba respondiendo al evangelio, y las fortalezas de la maldad estaban siendo derribadas. La vida de la ciudad estaba siendo afectada por el avivamiento que se estaba extendiendo a causa de las enseñanzas de Pablo. Encuentro muchas iglesias hoy que miden su éxito por lo que está ocurriendo en la congregación, pero esa no es la marca del éxito. La iglesia sólo tiene éxito cuando comienzan a ocurrir cosas en el mundo. El Señor Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo…” (Mateo 5:13a, 14a). Es al mundo que Dios está apuntando. Hasta que no comience a ocurrir algo en la comunidad, la iglesia es un fracaso.

Esto es tan evidente en nuestros días. Me molesta enormemente venir a una ciudad y encontrarla llena de iglesias por cada lado, pero encontrar también que la ciudad está llena de violencia y odio. Eso me dice que hay algo mal con las iglesias de esa ciudad, ya que Dios siempre apunta al mundo. Toda la maldad que tenemos en nuestros días estaba presente en Corinto. Pero ahora este mensaje revolucionario del evangelio estaba dando en el centro mismo de la vida de la ciudad, destruyendo los patrones de maldad que habían encerrado a hombres y mujeres en esclavitud. Al ver Pablo que esto estaba ocurriendo supo que tendría problemas.

Pero fue por esto que el Señor se le apareció. Cuán misericordiosas y reconfortantes son Sus palabras: “¡Pablo, no permitas que el temor se apodere de ti! Deja de estar temeroso y no calles, sino que continúa predicando, porque te voy a proteger. Nadie te va a hacer daño, porque todavía tengo mucho trabajo para que hagas en esta ciudad”. Algunas de las más reconfortantes palabras del Señor son: “yo tengo mucho pueblo en esta ciudad”. Todavía no se habían convertido en cristianos, pero el Señor sabía quiénes eran. No hay nada más reconfortante para mí al entrar en una situación extraña que la realización de que Dios me ha traído ahí porque hay gente sobre los cuales ya sabe y que responderán a lo que yo tengo que decir. Así era con el apóstol. Fue enormemente fortalecido, y durante un año y medio fue capaz de predicar la verdad hasta que hubo un gran estímulo en esta ciudad.

Padre, gracias por este relato que me da ánimo, ya que sé que estás obrando tanto hoy en día como en aquellos tiempos. Señor, ayúdame a estar entregado a la tarea que me fue dada por el Señor cuando me dio los dones espirituales y el poder de Su resurrección.

Aplicación a la vida

La experiencia de Pablo nos dice que el temor es “común al hombre”. Pablo era el hombre de Dios fielmente cumpliendo el llamado de Dios cuando le prometió Su cuidado protector. ¿Estamos valientemente siguiendo el llamado de Dios a alcanzar a los incrédulos con el mensaje de esperanza y redención de Dios, confiando que Sus promesas estarán siempre con nosotros?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

The Cross in Corinth

Lea el mensaje de Ray