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Devoción del 15 de mayo

Verdadera sanación

Por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo. Estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón, y de los demás ninguno se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los alababa grandemente. Los que creían en el Señor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres.

Hechos 5:12-14

Esto suena como los días de Jesús de nuevo, ¿no es cierto? Aquí hay una tremenda demostración de sanación física por la mano de los apóstoles. El resultado fue que multitudes fueron añadidas a la iglesia, aumentándose más allá de los cinco mil que ya habíamos notado anteriormente. Aquí hay evidencia obvia del poder de Dios obrando.

Pero hay mucha gente que está afligida por este relato. Dicen: “¿Qué es lo que está mal en la iglesia ahora? ¿Por qué no tenemos señales y milagros y poderosos acontecimientos como estos ocurriendo?”. Mucha gente, sintiendo que tales señales son la marca de poder, han intentado reproducir estas señales y milagros, y el resultado han sido ciertos movimientos de sanación de nuestros días, con sanadores por fe que andan declarando que son capaces de sanar como lo hicieron los apóstoles.

Debemos notar algunas cosas sobre este relato que se nos han dado cuidadosamente por el Dr. Lucas. Primero, dice, estos fueron hechos por la mano de los apóstoles. Estos no fueron hechos por todos los creyentes. Constituyen lo que el apóstol Pablo llama, en 2ª de Corintios 12, “las señales de apóstol”. Les dijo a estos corintios: “Estáis cuestionando mi apostolado. Estáis preguntando si realmente soy un apóstol, porque no soy uno de los doce. Bueno, déjame que os pregunte esto: ¿No habéis visto las señales de un apóstol que he hecho entre vosotros?”. Estas señales que veis fueron específicas para acompañar al ministerio de los apóstoles, a quienes se les asignó la tarea de poner los fundamentos de la iglesia, de dar las Escrituras sobre las cuales la iglesia debe apoyarse.

No sólo debían los apóstoles manifestar el poder de Dios en formas físicas, sino que esta manifestación física debía ser un símbolo, una señal del poder espiritual que Dios dejaría caer sobre la gente. Siempre es un error el poner el énfasis sobre un milagro físico. Los milagros físicos, aunque atraen la atención, también confunden a la gente, así que al final se pierden el punto de lo que Dios está diciendo. Dios quiere sanar al hombre completo, el dolor en el espíritu del hombre más que ninguna otra cosa. Es ahí donde está el problema. Cada persona que fue sanada por el Señor Jesús, o por los discípulos en los días de la iglesia primitiva, murió. La sanación física es una cosa temporal, sin excepciones: todos murieron. Pero cuando Dios sana el espíritu, es un acontecimiento eterno. Hay un cambio interior que nunca se pierde. Cuando Dios sana a un hombre desde dentro a afuera, le hace una persona íntegra. Realmente no importa lo que ocurra con lo físico; en el mejor de los casos es una cosa temporal. La gran cosa que Dios quiere es sanar el dolor de la humanidad en su enfermedad espiritual, su maldad, su oscuridad y su desesperación. Es ahí donde siempre quiere empezar. No quiero decir que Dios haya dejado de sanar físicamente; no lo ha hecho. Pero la necesidad más profunda del hombre es sanación espiritual, no física. Esto es lo que está diciendo este pasaje. Y cuando la sanación espiritual ocurre, multitudes serán añadidas a la iglesia.

Padre, gracias por Tu poder para sanar, no sólo en el ámbito físico, sino en el ámbito más profundo del corazón.

Aplicación a la vida

¿Estamos trivializando la sanación de Dios al nivel más profundo de nuestras almas al enfocarnos primeramente en la sanación física? ¿Confiamos en Su poder para sanar y Su sabiduría para elegir cómo y cuándo?

Esta devoción diaria fue inspirada por un mensaje de Ray

Confrontation!

Lea el mensaje de Ray