Devoción del 3 de octubre

Cuando los pies resbalan

En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, ¡por poco resbalaron mis pasos!, porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.

Salmo 73:2-3

Cuando era usted recién convertido, ¿se sintió usted inquieto sintiendo que al convertirse en hijo de Dios su vida debiera ser más fácil, siendo usted el objeto del amor y del cuidado del Padre celestial, pero en lugar de ello se encontró usted que las cosas iban peor? Al final acabó usted sintiéndose frustrado y deprimido, especialmente al darse cuenta de que los impíos a su alrededor con frecuencia disfrutaban la vida al máximo. Hay muchos cristianos que se debaten con este problema, y es precisamente este problema el que tenemos ante nosotros en el Salmo 73.

Como vemos, el problema se menciona en los primeros versículos. Lo que estaba inquietando al salmista era la aparente contradicción entre lo que le habían enseñado en las Escrituras, que Dios era bueno y justo para con los que eran puros de corazón, y su experiencia en la vida. Sentía envidia, dijo, de los arrogantes y se sentía inquieto por la prosperidad de los malvados. La prosperidad le pareció a él una contradicción directa de lo que le habían enseñado acerca de Dios. Se le había dicho que si era “recto y puro de corazón”, es decir, que si aprendía a apropiarse de la justicia que Dios ofrece y fuese limpio por Su gracia, entonces Dios sería bueno con él, se ocuparía de él y le protegería.

Pero en lugar de ello, este hombre se encontró con que su situación era difícil y muy desalentadora, pero los malvados a su alrededor, los impíos, daban la impresión de prosperar y de que todo les iba bien. Esto le molestó mucho. No lo podía reconciliar. Le inquietaba tan terriblemente que produjo en él un enorme resentimiento y envidia en su corazón. Al final se sintió amenazado por la pérdida total de su fe. Sus pies casi habían resbalado, había estado a punto de tropezar y había llegado a un momento en el que casi había renunciado a su fe.

He aquí uno de los más grandes valores de los salmos para nosotros. Estos maravillosos cánticos folklóricos de fe reflejan nuestra propia experiencia. Son una representación de lo que la mayoría de nosotros estamos pasando, hemos pasado ya o pasaremos por ello en ese caminar por la fe. Han sido muchos los cristianos que se han sentido angustiados de este modo. Se han dejado dominar por la aparente lógica del argumento del infiel o del ateo. Dicen: “¿Cómo puede vuestro Dios ser al mismo tiempo un Dios de amor y de poder? Si es un Dios de poder, como vosotros los cristianos decís que es, y puede hacer todas las cosas, entonces no puede ser un Dios de amor, o de lo contrario haría algo para corregir las injusticias”. Los nuevos cristianos se ven con frecuencia profundamente afectados por este argumento y se sienten desanimados y asustados al enfrentarse con la aparente lógica del mismo. ¿Cómo puede Dios ser al mismo tiempo un Dios de amor y de poder y a pesar de ello permitir que los Suyos sufran tan terriblemente en ocasiones, mientras que los perversos dan la impresión de prosperar y de que todo les sale bien? Ese era el problema con el que se había enfrentado este hombre.

Señor, ayúdame a confiar, a pesar de lo que con frecuencia veo a mi alrededor, en que Tú eres un Dios de infinito poder y de infinito amor.

Aplicación a la vida

Dios no se extraña de nuestras duras preguntas y nuestra débil fe. ¿Estamos nosotros aprendiendo a ser honestos con Dios, exponiéndonos a ser examinados por el Espíritu?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

A Song of Confession

Lea el mensaje de Ray