Devoción del 2 de octubre

La luz y la verdad

Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán, me conducirán a tu santo monte y a tus moradas. Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo. Y te alabaré con el arpa, Dios, Dios mío.

Salmo 43:3-4

¡Qué palabra de triunfo! Ahora entiende el salmista lo que está haciendo Dios, guiándole paso tras paso al refugio definitivo de cualquier creyente en cualquier tiempo de prueba: la Palabra de Dios, que es la verdad de Dios juntamente con la luz. La verdad es la Palabra de Dios; la luz representa lo que usted entiende de ella. El salmista clama pidiendo entender la Palabra al leerla y pide luz, que surge de las maravillosas promesas para animar y fortalecer su corazón. Él dice: “Si tú haces esto, entonces mi corazón estará rebosante de gozo y alegría, y yo te alabaré con el arpa porque tú, oh Dios, eres mi Dios, mi Dios personal”. ¡Qué gran revelación es esta!

Llega un momento en todas nuestras vidas en el que descubrimos que el refugio definitivo para cualquier creyente es la Palabra de Dios; es lo que ha dicho Dios. Yo recuerdo un tiempo como este al principio de mi ministerio. Acababa de empezar mi trabajo en PBC cuando un joven que estaba teniendo graves problemas matrimoniales vino a verme para que le aconsejase, y yo intenté ayudarle de la mejor manera que me fue posible y posteriormente le guié a Cristo. Durante unas cuantas semanas se produjo un verdadero cambio en la vida de este joven. Consiguió aferrarse con firmeza a Dios, pero, como sucede con frecuencia, llegó un momento en que su fe fuese sometida a prueba, y se sumió en la desesperación. Un domingo por la mañana me llamó justo antes de la hora del culto y me pidió que le ayudase y que orase por él por teléfono. Yo le dije que en cuanto terminase la reunión en la iglesia, iría a verle. Cuando acabó el culto, fui a verle efectivamente. No contestó cuando llamé a la puerta. Encontrándomela abierta, entré y le busqué, y por fin le encontré en su dormitorio, muerto por su propia mano.

El resto de ese día me sentí angustiado, no sabiendo lo que hacer. Me sentí trastornado y no sabía si deseaba continuar en el ministerio, porque me parecía tan absurdo e inútil. Hice todo lo posible por encontrar ayuda. Estuve orando, pero eso no pareció consolarme. Estuve hablando con otras personas, intenté mantenerme ocupado, pero nada me funcionó. Finalmente, esa noche, temiendo no poder conciliar el sueño, mi esposa y yo sacamos nuestras Biblias y empezamos a leer. Hasta este día no recuerdo lo que leímos, pero sí recuerdo que cada palabra fue como un bálsamo, como un ungüento sanador para mi corazón. En esa época de profunda y oscura desesperación y frustración, el leer la Palabra sanó mi corazón.

Padre, qué agradecido me siento por este asombroso salmo y la manera en que fue una ayuda para mi corazón en tiempos de depresión. Señor, ayúdame a aferrarme a él y a usarlo en mi vida, sabiendo que esto fue escrito para mi instrucción.

Aplicación a la vida

¿Dónde podemos buscar refugio cuando las circunstancias hacen que nos sintamos confusos y doloridos? ¿Qué don produce luz en nuestra confusión, verdad y gozo cuando estamos heridos?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

A Song of Confidence

Lea el mensaje de Ray