Devoción del 13 de noviembre

Ser ejemplo

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

1 Timoteo 4:12

A Timoteo le ha sido encomendada una labor muy difícil. Para entonces debía de tener unos treinta y cinco años de edad, después de haber pasado quince años viajando con el apóstol por todo el imperio romano. En aquellos tiempos, no se consideraba que una persona era demasiado mayor hasta que no tenía por lo menos cuarenta años, y esto es lo que le dice Pablo a Timoteo: “No permitas que nadie te menosprecie por ser joven”. Pero era una situación difícil, porque Timoteo tenía que actuar como ministro con hombres que ya habían sido ancianos de la iglesia en Éfeso durante una serie de años. El apóstol Pablo mismo había enseñado a estos hombres, a pesar de lo cual se esperaba que Timoteo corrigiese algunas de las cosas que estaban sucediendo en la iglesia. Este era un encargo muy difícil para un hombre joven. Timoteo tenía que saber cómo hacerlo de una manera que no despertase la ira y la oposición de otros.

Hay dos cosas que le dice el apóstol a Timoteo que debe de hacer: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes”. Cuando Pablo dice: “No permitas que nadie te menosprecie por ser joven”, no quiere decir, como es natural, que Timoteo debe discutir con todo aquel al que Timoteo no le caiga bien. Lo que quiere decir, más bien, es que Timoteo debe interesarse y ser consciente de la impresión que causa a otros; debe ser sensible a cómo otros le ven.

¿Cómo, pues, debe un joven hacer las cosas? El apóstol dice que dando un buen ejemplo en dos sentidos, su manera de hablar y su comportamiento, poniéndose de manifiesto tres cualidades: el amor, la fidelidad y la pureza. Esas deben ser las cosas que caracterizan a cada predicador joven: ser amoroso, fiel, con una manera pura de hablar, y tener un comportamiento amoroso, fiel y puro.

Para empezar, un predicador debe ser amoroso, en lugar de ser arrogante, mal educado, censurador, crítico, cruel o duro, ya sea de palabra o de hecho. Y debe ser fiel a sus compromisos, no adulador y halagador, usando palabras que no sean sinceras. No debe ser irresponsable o uno que no cumple sus promesas.

La tercera cualidad es la pureza. Yo no sé de nada que haya destruido a más jóvenes ministros que la impureza. Éfeso era una ciudad dominada por la impureza sexual, a pesar de lo cual se esperaba que Timoteo mantuviese un nivel puro en medio de esa situación. No podía usar palabras vulgares, obscenas o profanas al hablar; no podía contar historias sucias o de doble significado, ni tener una conducta sexual inapropiada, incluso el dedicarse a la pornografía como distracción. Una vida pura es la base sobre la que se realiza un ministerio efectivo, y sin ella todas las palabras no significan nada.

Señor, enséñame en mi manera de hablar y mi conducta a ser amoroso, fiel y puro.

Aplicación a la vida

Las personas que son un ejemplo de pureza, tanto en su manera de hablar como de actuar, son verdaderamente una especie en peligro, y tenemos una necesidad crítica de esta clase de personas. ¿Estamos nosotros intentando seriamente dar esta clase de ejemplo?

Esta devoción diara fue inspirada por un mensaje de Ray

Advice to a Young Pastor

Lea el mensaje de Ray