Devoción diarias

Génesis 12-25: Abraham, el hombre de fe

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Génesis 1:1)

Génesis es el libro de los principios. Nos lleva al mismo amanecer de la historia humana, y cuando lo leemos resulta tan actual como el periódico de mañana por la mañana.

  1:  El mandamiento Génesis 11:31-12:3
  2:  La situación de la tierra Génesis 12:4-9
  3:  Escapada a Egipto Génesis 12:10-20
  4:  El elevado costo de descender Génesis 13:1-4
  5:  Dejando a Dios escoger Génesis 13:5-18
  6:  Cuando necesita un amigo Génesis 14:1-16
  7:  El peligro de la victoria Génesis 14:17-24
  8:  Una fe que conquista el temor Génesis 15:1-6
  9:  El horno y la lámpara Génesis 15:7-21
10: Todo depende de mí Génesis 16:1-6
11: El Dios que ve Génesis 16:7-16
12: Dios Todopoderoso Génesis 17:1-8
13: La vida circuncidada Génesis 17:9-27
14: Las pruebas de Dios Génesis 18:1-8
15: Riéndonos ante lo imposible Génesis 18:9-15
16: Cómo funciona la oración Génesis 18:16-33
17: Los años perdidos Génesis 19:1-11
18: El elevado precio del compromiso Génesis 19:12-38
19: Las viejas naturalezas nunca mueren Génesis 20
20: Un nacimiento sobrenatural Génesis 21:1-7
21: ¡Ismael debe irse! Génesis 21:8-13
22: Dejando de vagar Génesis 21:14-21
23: Este mundo sediento Génesis 21:22-34
24: La prueba más dura de la vida Génesis 22:1-14
25: Lo que Dios devuelve Génesis 22:15-19
26: Hasta que la muerte nos separe Génesis 23:1-6
27: La independencia de la fe Génesis 23:7-20
28: Aquí viene la novia Génesis 24:1-9
29: Grandes expectaciones Génesis 24:10-67
30: Reunido a su pueblo Génesis 25:1-8

Introducción a las devociones de junio

Hay un sencillo secreto que enlaza el Antiguo y el Nuevo Testamento y hace del estudio del Antiguo Testamento un deleite que nunca se acaba. El Antiguo Testamento ha sido diseñado como un libro de imágenes que ilustran con historias fascinantes las verdades espirituales presentadas en el Nuevo Testamento. Esto es especialmente cierto de los libros de Moisés (de Génesis a Deuteronomio) y el libro de Josué, porque en las historias de la vida de hombres como Abraham, Jacob y Moisés tenemos además una representación simbólica del progreso del crecimiento espiritual.

Una de las pruebas más convincentes de la inspiración de la Biblia es la facilidad con la que el Espíritu de Dios tomó la historia sencilla, los hechos tal y como se vivían día tras día, y dejó constancia de ellos de tal manera que quedasen entrelazados juntos, formando un patrón totalmente exacto del desarrollo de la vida espiritual. En otras palabras, lo que tuvo lugar desde el punto de vista físico en el Antiguo Testamento es una imagen para los creyentes de hoy acerca de lo que sucede desde el punto de vista espiritual en su propio crecimiento en la gracia.

No es imaginación ver el Antiguo Testamento de esta manera, encontrando pruebas más que suficientes en el Nuevo Testamento mismo de que es así como Dios planeó la estructura de Su libro. Pablo se refiere a muchos incidentes en la historia de Israel y concluye el relato con estas palabras: “Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales” (1 Corintios 10:11).

Hay necesidad, como es natural, de mantenernos en guardia en contra de las interpretaciones extrañas e imaginativas. Debemos movernos con cuidado para no extralimitarnos respecto a las leyes de la interpretación. Pero sería una lástima pasar por alto las interpretaciones sobre las ilustraciones del Antiguo Testamento acerca de las grandes verdades de la fe cristiana reflejadas en el libro de Romanos y en otros lugares. Tal vez la más clara y de más ayuda de todas estas descripciones del Antiguo Testamento sea la crónica de la vida de Abraham, que empieza en el distante Ur de los Caldeos y termina por fin en la cueva de Macpela cerca de Hebrón en Canaán. Abraham es claramente el ejemplo del hombre de fe. Una y otra vez en el Antiguo Testamento se le presenta ante nosotros como el ejemplo de cómo Dios obra en la vida de un hombre para cumplir Sus promesas de gracia. Abraham es sin duda el principal de los héroes de la fe que se mencionan en el capítulo 11 de Hebreos, y además de la fe cristiana hay dos otras grandes religiones en el mundo que le tienen en gran estima.

Por lo tanto, bien podemos empezar el estudio de la vida de este hombre sintiéndonos emocionados. Nosotros mismos nos veremos reflejados en Abraham. Al seguir el curso de la historia de su vida, descubriremos los secretos mismos por medio de los cuales el Espíritu de Dios tiene la intención de transformarnos a nosotros de peregrinos vacilantes en hombres y mujeres de fe firme, dignos de colocarnos junto a los héroes de Hebreos 11.