In The Beginning, Temptation and the Fall of God's Perfect Order

Devoción del 30 de abril

El control de Dios

Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

Génesis 11:7

¿Qué es lo que se encuentra en este pasaje tras las acciones de Dios? ¿Está acaso celoso del hombre? ¿Se siente Dios amenazado por esta torre de barro y de lodo que han edificado estos hombres? ¿Significa esto que teme que los hombres dominen todas las cosas de manera que Él no pueda ya controlarlos, de modo que los fundamentos mismos del universo se vean amenazados por estos seres inventivos? No, aunque así es cómo lo interpretan las personas que leen esto. ¡Nos hemos estado diciendo siempre a nosotros mismos que podamos hacer cualquier cosa que queramos, si realmente lo deseamos con todas nuestras fuerzas! Por lo tanto, no necesitamos a Dios, y Él es opcional en la vida humana.

Es verdad que Dios admite que los humanos podemos hacer cualquier cosa si nos proponemos hacerla. Al parecer podemos hacer cualquier cosa, pero ¿qué podemos decir sobre el hecho de ser? Esa es la cuestión. Como verá usted, existe un fallo fatal en la manera de pensar de las personas. ¿Qué es lo que de hecho se proponen hacer? La respuesta definitiva es que pretenden glorificarse a sí mismas, en otras palabras, ser Dios. Dios sabe que las personas son incapaces de esto porque no son más que criaturas. Las fuerzas mismas que creen poder manipular para realizar sus propósitos son fuerzas que forman parte de sus propias vidas que no consiguieron realizar y de las cuales dependen continuamente. Por lo tanto, los seres humanos son incapaces de ser los dioses que pretenden ser.

¿Recuerda usted la historia del muchacho que se puso al servicio de un brujo para ser su criado y llevar su agua? Al igual que cualquier niño, buscó a su alrededor con el propósito de encontrar una manera más fácil de hacer su trabajo. Un día cuando su amo se hallaba ausente, se puso a buscar entre los avíos mágicos del hechicero. Encontró ciertos libros con palabras mágicas en ellos, aprendió unas cuantas de ellas y las practicó con la escoba. Ante su asombro descubrió que podía darle órdenes a la escoba para que llevase agua en cubos. Se sentó tranquilamente, abrió una revista y se puso a leerla mientras la escoba llevaba el agua, cubo tras cubo. Pero cuando pasó un poco de tiempo, se dio cuenta de que había algo de humedad en el suelo. Ante su consternación se dio cuenta de que las tinajas y las palanganas estaban todas llenas y la escoba seguía trayendo agua. Se puso de pie y pronunció la encantación mágica, pero la escoba continuó trasportando el agua. Cuando empezó a subir el nivel alrededor de sus talones, el niño se sintió dominado por el pánico, no sabiendo qué hacer. Pronunció a gritos cada una de las palabras mágicas que había aprendido, pero nada le funcionó. No tardó el agua en alcanzar el nivel de su cuello y el niño empezó a gritar angustiado, dándose cuenta de que no había aprendido lo suficiente. Fue salvado en el último momento por el regreso del hechicero, que aclaró toda la situación.

Este cuento de hadas refleja las mismas verdades que la torre de Babel. Los seres humanos, en su inventiva, creen que pueden dominar la tierra. Pero las mismas soluciones de las que se valen se convierten en problemas más graves que son incapaces de resolver. Entonces les elude todo el vasto esquema de cosas y no pueden resolverlas. Por lo tanto y por causa de toda la raza humana, no porque Dios les tema sino por amor a ellos, para protegerlos de sí mismos, Dios dice: “Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero”, para evitar que se destruyan a sí mismos de la faz de la tierra, porque no son lo suficientemente buenos como para resolver la situación.

Señor, en Tu gracia Tú me humillas y haces que tenga que depender de Ti. Confieso que yo no soy Tú y no puedo hacer lo que Tú haces.

Aplicación a la vida

A pesar del progreso increíble en las tecnologías de la comunicación, el mundo está más dividido que nunca. ¿Estamos nosotros jugando con Dios, intentando hacer que Dios sea opcional con nuestra propia inventiva?

Esta devoción diaria fue inspirada por un mensaje de Ray

Controlando a Dios

Lea el mensaje de Ray